La 9ª Exposición Ovina de Urdinarrain, celebrada el sábado 31 de octubre, volvió a reunir a las cabañas de la provincia, a productores y a vecinos en una muestra que nació en una carpa y hoy es, en palabras de sus organizadores, una marca registrada de la ciudad. La aspiración para el año próximo es que la 10ª edición sea declarada de interés provincial.
En ese marco entrevistamos a dos referentes que llevan más de una década empujando la actividad: Luis Alberto Juan Ledri, productor ovino, cabañero e integrante de Cabañeros Unidos, y Daniel Sánchez, ingeniero agrónomo y productor. Hablaron con la franqueza de quien conoce el campo por dentro y, sin ponerse de acuerdo, llegaron al mismo lugar.
Durante años, el sector explicó su estancamiento por lo que faltaba afuera: frigoríficos, mercados, apoyo del Estado. Lo que surge de estas entrevistas es otra cosa. Las excusas se fueron cayendo una por una, y lo que queda es una decisión que se toma, o no se toma, dentro de cada campo.
Las excusas que se cayeron
La primera es la falta de frigoríficos. Alrededor de Urdinarrain hay cuatro o cinco plantas que faenan ovinos, y algunas ya exportan a países árabes, grandes consumidores de oveja. Sánchez lo resume sin rodeos: "Hay frigoríficos (...) o sea que ya no es una excusa".
La segunda es la falta de mercado. Según Sánchez, cuando el conflicto entre Irán y Estados Unidos cerró el estrecho de Ormuz, aparecieron países buscando abastecerse en Argentina. Un comprador de Argelia recorrió la Patagonia y Entre Ríos en busca de un contenedor por semana, y no hubo forma de cubrirlo. Ledri va más lejos: si mañana el consumo local se masificara, la oferta actual no alcanzaría.
Cuando no faltan ni la planta ni el comprador, el problema está en otro lado: falta hacienda. Y sin volumen ni continuidad no hay negocio posible. "Hoy no podemos salir a ofrecer carne si no sabemos cuánto tiempo vamos a poder abastecer", advierte Ledri.
EN NÚMEROS:
-20% cayó la faena ovina nacional entre 2013 y 2024: de 1,09 millones a 880.000 cabezas (el nivel más bajo de la serie).
Casi x3 crecieron las exportaciones de carne ovina en el mismo período: de 1.824 a 5.129 toneladas.
+73% creció la faena porcina en esos mismos años.
12 millones de cabezas tiene hoy el stock ovino nacional. En 2025 la faena se recuperó cerca de un 7%.
Fuentes: INDEC, Anuario Estadístico 2024/2025; Subsecretaría de Producción Agropecuaria.
Los números oficiales cuentan la misma historia que los productores: el mundo compra cada vez más carne ovina y la Argentina produce cada vez menos. El contraste con el cerdo es elocuente. Ledri atribuye ese crecimiento al marketing y al trabajo de cooperativas y productores integrados, aunque reconoce una diferencia biológica de fondo: una cerda tiene varias crías al año; la oveja, una sola parición.
El cuello de botella son los vientres
El stock de vientres se redujo tanto que levantarlo exige retener hembras en lugar de faenarlas. Ahí aparece el nudo, que Sánchez describe con precisión: si el productor retiene, deja de tener ingresos. Entonces, cuando el año viene justo, la cordera se vende porque es plata rápida, aunque sea menos plata. Su diagnóstico final cabe en una frase: "Falta la toma de decisión".
Desde la mirada financiera, la frase es exacta. Vender una cordera es cobrar una vez. Retenerla es incorporar un activo que, en una majada bien manejada, produce un cordero por año durante cinco o seis pariciones, además de su valor como oveja de descarte al final. La cordera que se vende en diciembre para cerrar el año es, en realidad, la venta anticipada de varios años de producción.
Visto así, retener no es un sacrificio sino una inversión, y se evalúa con una sola pregunta: lo que rinde ese vientre en su vida productiva, ¿supera lo que cuesta financiar los ingresos que se dejan de cobrarse hoy? Si la respuesta es sí, el problema no es la oveja. Es cómo se financia la espera.
¿Faena o retiene? Dos formas de manejar una majada
| FAENA | RETIENE |
| Vende la cordera a fin de año para cubrir la caja. | Retiene vientres con la espera financiada. |
| Ve la oveja como un gasto. | Ve la oveja como capital. |
| Espera que vuelva la ley ovina. | Usa las herramientas que existen hoy. |
| No sabe cuántos corderos tendrá el año próximo. | Proyecta su oferta a dos o tres años. |
| Vende suelto, al que pasa. | Se agrupa para garantizar volumen y continuidad. |
Este es el modelo, al menos por ahora
Ledri lo plantea con preocupación: la ley ovina "desapareció". En rigor, la Ley 25.422 sigue vigente, pero en agosto de 2024 el Gobierno eliminó el fondo fiduciario que la financiaba, el FRAO. Como reemplazo, la Secretaría de Agricultura anunció junto al Banco Nación una línea para inversiones ovinas, con un año de gracia y seis años de plazo, destinada a alambrados, bebederos, comederos y maquinaria.
Se puede discutir si alcanza. Lo que no tiene sentido es esperar que vuelva el esquema anterior: menos aportes no reintegrables, más crédito y más mercado son las reglas actuales. El productor que las entienda antes va a estar mejor parado que el que espera a que cambien.
Tres caminos posibles
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Retener, con la espera financiada. El primer paso es definir cuántas hembras se retienen por año y cuánto ingreso se resigna al no venderlas: esa diferencia es lo que hay que financiar. Para la infraestructura existen la línea del Banco Nación y las líneas productivas que canaliza la provincia, por ejemplo vía el CFI. Para la espera, los créditos en valor producto —donde la deuda se mide en kilos de hacienda y la cuota acompaña al precio— son una herramienta que ya funciona en ganadería bovina. Lo que no conviene es financiar un ciclo biológico de varios años con cheques a 90 días (un cheque avalado en el MAV cuesta hoy entre 25% y 27% anual a 120 días, útil como puente de caja, no para sostener una retención).
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Asociarse para tener escala y continuidad. Ningún productor chico garantiza solo un contenedor por semana, pero un grupo con oferta planificada sí puede sentarse con un frigorífico exportador y firmar un contrato de abastecimiento. Los contratos de capitalización de hacienda, en los que un inversor aporta los vientres y el productor los cría, son además una vía directa para que capital de otros sectores llegue al campo. La condición es tener reglas claras y escritas desde el principio: reparto de crías, mortandad, sanidad y toma de decisiones.
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Reconvertir con criterio, o salir sin destruir stock. Si la lana no paga ni al esquilador, como advierte Ledri, seguir con razas laneras es una decisión y no una costumbre. El sur entrerriano ya avanzó hacia razas carniceras y deslanadas, como describe Sánchez. Y si un campo no tiene alambrado, agua o gente para estar todos los días, quizás el ovino no sea su negocio. En ese caso, vender los vientres a quien retiene, en lugar de mandarlos a faena, mantiene el stock dentro del sistema.
Hay una cuarta opción, la más frecuente: vender la cordera a fin de año porque es plata rápida. Es la única que no es una decisión. Es vender el futuro para pagar el presente.
Los límites del diagnóstico
No todo campo tiene que ser ovino, ni todo productor tiene que retener. La oveja exige presencia diaria, alambrados más costosos que los de la ganadería bovina, control sanitario y protección contra predadores. Los caminos rurales no ayudan, y la tasa real positiva hace que endeudarse cueste en serio. Y hay un problema que ningún crédito resuelve, el que señala Ledri: cada vez queda menos gente viviendo en el campo, y sin gente no hay ovejas.
Pero también es cierto lo que muestra Sánchez: con poca superficie y poco capital, la oveja permite armar un esquema de renta que pocas actividades ofrecen. El financiamiento es condición necesaria, aunque no suficiente.
Tres preguntas para esta temporada
Antes de vender la próxima cordera, conviene responder tres preguntas: ¿cuántos vientres va a tener el establecimiento dentro de dos años?, ¿cuánto ingreso se resigna hoy si se retiene en lugar de vender?, y ¿está financiada esa diferencia? Si las tres tienen respuesta, hay un plan. Si la primera se responde con un "no sé", la cordera que está por venderse no es una venta: es una decisión que no se tomó.
Información primaria auténtica: entrevistas personales realizadas por el Lic. Agr. Mauricio Surracco en la 9ª Exposición Ovina de Urdinarrain, el 31 de octubre de 2026. Análisis y redacción: Martín García, economista, magíster en Agronegocios (UBA), experto en Mercado de Capitales (BYMA) y asesor financiero idóneo matriculado en la CNV (N° 2053). Agradecemos a Luis Alberto Juan Ledri y a Daniel Sánchez por su tiempo y su mirada, y a la organización de la muestra.